Veamos ahora lo que apoya y favorece la evolución de la relación:
· Que cada uno tenga su propia vida, la nutra y se autoapoye.
· Amor, respeto y confianza en uno mismo, que se proyectarán en el otro.
· Aceptación del otro como ES y no como nos gustaría que fuera.
· Darse cuenta de cómo repercute lo que el otro hace o no hace, dice o no dice, en la propia historia personal.
· Asumir errores y responsabilizarse de lo que uno ha hecho o dicho.
· Reconocer dónde nos hemos equivocado, nos hemos pasado o hemos fallado.
· Darse espacio y dar espacio al otro.
· Poner límites: decir “NO, basta, no puedo darte eso”.
· Hablar desde el “YO” y no desde el “TÚ” (acusatorio).
· Saber pedir perdón sin humillarse y perdonar sin aprovechar para humillar.
· Responsabilidad de uno mismo (carencias de infancia) y de la relación.
· Apoyo mutuo, cuidar y ser cuidado: reciprocidad.
· Resolver diferencias sin imponerse o ceder por sistema.
· Hacer propuestas prácticas en vez de quejarse.
· Tener una visión desde fuera de la dinámica de la relación, de lo que busca cada uno y de la intención positiva del comportamiento de ambos.
· Entrega y, a la par, libertad. Comprensión y tolerancia.
· Nutrir y honrar la relación así como respetar el proceso personal de ambos.
· Divertirse juntos, reír, vincularse de forma positiva.
· Flexibilidad en la interacción: ver la mejor alternativa.
· Responsabilizarse de la propia felicidad.
· Sexualidad tántrica tipo slow food.
· Encuentro en diferentes ámbitos: físico, emocional, mental y espiritual.
· Formar un equipo con individualidades: Yo, tú, nosotros.
Libro: Ascensión Belart, psicóloga terapeuta. Autora de: Un viaje hacia el corazón. El proceso terapéutico del ego al Sí mismo. Herder editorial. 2ª edición.
Les dejo el enlace donde saqué todo lo publicado en esta nota.
El fin de la Media Naranja
· Que cada uno tenga su propia vida, la nutra y se autoapoye.
· Amor, respeto y confianza en uno mismo, que se proyectarán en el otro.
· Aceptación del otro como ES y no como nos gustaría que fuera.
· Darse cuenta de cómo repercute lo que el otro hace o no hace, dice o no dice, en la propia historia personal.
· Asumir errores y responsabilizarse de lo que uno ha hecho o dicho.
· Reconocer dónde nos hemos equivocado, nos hemos pasado o hemos fallado.
· Darse espacio y dar espacio al otro.
· Poner límites: decir “NO, basta, no puedo darte eso”.
· Hablar desde el “YO” y no desde el “TÚ” (acusatorio).
· Saber pedir perdón sin humillarse y perdonar sin aprovechar para humillar.
· Responsabilidad de uno mismo (carencias de infancia) y de la relación.
· Apoyo mutuo, cuidar y ser cuidado: reciprocidad.
· Resolver diferencias sin imponerse o ceder por sistema.
· Hacer propuestas prácticas en vez de quejarse.
· Tener una visión desde fuera de la dinámica de la relación, de lo que busca cada uno y de la intención positiva del comportamiento de ambos.
· Entrega y, a la par, libertad. Comprensión y tolerancia.
· Nutrir y honrar la relación así como respetar el proceso personal de ambos.
· Divertirse juntos, reír, vincularse de forma positiva.
· Flexibilidad en la interacción: ver la mejor alternativa.
· Responsabilizarse de la propia felicidad.
· Sexualidad tántrica tipo slow food.
· Encuentro en diferentes ámbitos: físico, emocional, mental y espiritual.
· Formar un equipo con individualidades: Yo, tú, nosotros.
Libro: Ascensión Belart, psicóloga terapeuta. Autora de: Un viaje hacia el corazón. El proceso terapéutico del ego al Sí mismo. Herder editorial. 2ª edición.
Les dejo el enlace donde saqué todo lo publicado en esta nota.
El fin de la Media Naranja

nos gustaria leer un sagitario con picis
ResponderSuprimiry QUE TAL ESCORPIO HOMBRE CON MUJER TAURO
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